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Un mercado de trabajo en cambio que puede definir el futuro de Europa

Blog post   •   Jul 27, 2016 08:00 BST

En el siguiente texto - basado en la contribución de Eurofound a la reunión informal de Ministros de empleo, política social, salud y consumo (EPSCO), de julio de 2016 - el director de Eurofound Juan Menéndez-Valdés echa un vistazo a cómo el mercado europeo se ha transformado en los últimos años y evalúa algunos retos del futuro.

Gran parte de las discusiones sobre el futuro del trabajo se han centrado en el impacto social de los llamados grandes motores del cambio, como la revolución digital o los cambios demográficos en un contexto de globalización. A menudo, estos cambios apuntan tendencias casi paradójicas, como la previsible escasez de trabajadores a consecuencia del envejecimiento de la población frente a la desaparición de empleos disponibles al verse reemplazados por las nuevas tecnologías. Otros temas como la migración o la movilidad en Europa son analizados como parte de la solución, pero plantean a su vez retos importantes cuando hablamos de integración., Eurofound analiza los cambios estructurales que ya están ocurriendo en los mercados de trabajo europeos con el fin de sumar a estas discusiones, aportando una lectura desde la polarización y segmentación del mercado laboral Europa se está enfrentando a mercados de trabajo duales, una realidad que puede resultar en una división entre ganadores y perdedores de la integración europea, de la globalización en general, con experiencias y percepciones muy distintas sobre lo que ello significa.


Las cosas van mejor, pero no para todos


Es preciso comenzar reconociendo algunos aspectos positivos y tomar de ellos cierta confianza. Un ejemplo son las cifras de recuperación del empleo que, a nivel agregado, por fin han vuelto a ser los niveles previos a la crisis de la EU28; en el primer trimestre de este año más de 230 millones de personas trabajaban en toda la UE, más de 150 en la zona euro, ligeramente retrasada, los datos más altos desde 2008.


Hay que recordar, no obstante, el desigual impacto de la crisis en Europa. Países como Alemania, Austria y Bélgica apenas vieron sus tasas de empleo caer al inicio de la crisis, mientras que otros, como Irlanda, Portugal o, sobre todo, España experimentaron descensos mucho más drásticos. Del mismo modo, la recuperación también va por barrios. Mientras que en países como Alemania, Polonia, la República Checa, Eslovaquia, Suecia y el Reino Unido está igual o por encima de los niveles previos a la crisis, otros todavía luchan por volver a donde estaban antes. Y no sólo en el caso de España, Grecia o Italia, en el flanco Mediterráneo de la UE, sino también, aunque en menor intensidad, en algunos de los normalmente más modélicos países nórdicos como Dinamarca o Finlandia.


En el Primer cuatrimestre del 2016 el empleo en EU(28) es cercano al nivel máximo del Índice pre-crisis = 100 2005Q1


La estructura cambiante del mercado de trabajo


¿Cómo está cambiando el Mercado de Trabajo? Empecemos por mirar a este gráfico:


Más trabajos a tiempo parcial, pero el mismo porcentaje de trabajos temporales en la UE


Un rasgo claro es el aumento del trabajo a tiempo parcial, alternativa positiva frente al desempleo o como opción personal, aunque más desfavorable cuando es involuntario y conlleva un salario insuficiente. Más curioso, considerando los debates respecto a la elevada contratación temporal durante la recuperación, es que el porcentaje de empleo temporal apenas ha variado.


Crecimiento/destrucción de empleo por (quintiles de) nivel salarial


Si dividimos los empleos por nivel salarial en cinco grupos iguales (quintiles) desde el 20% de empleos peor pagados hasta el 20% mejor pagados, podemos observar que una de las características más importantes del cambio en la estructura del empleo en Europa en las últimas décadas ha sido el crecimiento de los empleos mejor pagados. Una tendencia que empezó antes de la crisis, con mayor creación de empleo en los dos quintiles superiores (el 40% de empleos mejor pagados), continuó durante toda la crisis, donde sólo se creó empleo en el grupo del 20% de trabajos mejor pagados . Los datos más recientes ofrecen un panorama diferente, aunque sería demasiado pronto para considerar un cambio de tendencia. Pero la mejora de la estructura del mercado laboral no es el único rasgo relevante; es evidente que, en todos los períodos también existe una polarización del mercado laboral, con mayor destrucción de los puestos de trabajo en sueldos medios que disminuyeron de manera notable durante la crisis (y crecieron más lentamente antes del 2008),, y una mayor creación de empleos no sólo entre los mejor pagados, sino también en el grupo con salarios más bajos. Esta desaparición de los puestos con sueldos medios se ha atribuido, en parte, al proceso de digitalización por el que parte de estos puestos de trabajo ahora pueden ser automatizados, y al proceso de deslocalización en algunos sectores de industria y servicios.


Las cifras agregadas para toda la UE esconden de nuevo diferencias notables entre los distintos Estados miembros. La polarización es más marcada en los mercados de trabajo de Bélgica, España, o el Reino Unido. Aunque los datos de España en los dos últimos años muestran una notable recuperación en los niveles medios. En Austria, Polonia o Suecia domina más la mejora de la estructura del empleo con una creación de puestos de trabajo concentrada en los empleos mejor pagados. En Hungría o Italia, por el contrario, la estructura se degrada más con un crecimiento más fuerte en los empleos peor pagados.

El rumbo de Europa no es muy distinto al de otros países desarrollados. Los Estados Unidos y Japón muestran patrones de polarización muy similares, aunque los últimos datos de Estados Unidos muestran un fuerte crecimiento de los trabajos peor remunerados. Por otro lado, en economías emergentes como China o Rusia, así como en Australia, el rasgo más característico es una mejora más intensa. .


La creación de empleo fijo y a tiempo completo se concentra en los empleos de mayor nivel salarial


Otra cuestión relevante a considerar es la relación contractual en los puestos que se han creado, según su nivel salarial.

El siguiente gráfico muestra un panorama interesante; en primer lugar observamos que los contratos a tiempo parcial crecen en todos los niveles salariales. Más notable es, sin embargo, que el crecimiento de los contratos fijos y a tiempo completo solo ocurra en el grupo del 20% de trabajos mejor pagados. Para los sueldos medios y bajos, el empleo permanente, de hecho, disminuye. Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, ha recordado que son precisamente ese tipo de empleos los que deberían seguir siendo la norma para los ciudadanos europeos.


Crecimiento del empleo según el tipo de contrato en 2011-2015, por quintil salarial


¿Cuáles son los trabajos en alza y cuáles en declive?


Pero, ¿qué tipos de puestos de trabajo están representados en esta gráfica? Nuestro análisis de los trabajos con más crecimiento (2011-15) por ocupación y sector confirman tendencias quizás bien conocidas. Se registró un fuerte crecimiento del empleo entre los profesionales de las TIC, en la programación informática, consultoría y otras actividades relacionadas. Estos puestos están en lo más alto, no solo en salarios, sino también en el nivel educativo de las personas que los ocupan así como en otros aspectos de la calidad del empleo, tal como el tipo de contrato que hemos citado o cuestiones como tiempo de trabajo, autonomía o seguridad y salud laboral, entre otros. Otro grupo de empleos al alza sería el de los trabajadores del cuidado de personas, tanto en los hogares como en los servicios de atención residencial. Se trata de trabajos que de momento no están tan afectados por las nuevas tecnologías y además son imposibles de deslocalizar. Están sin embargo entre los dos grupos de trabajos peor remunerados.

Esto plantea cuestiones como la escasez de trabajadores que se ajusten a las vacantes en los puestos de trabajo que crecen más rápido, si las políticas de migración deben asegurarse la captación de personas más cualificadas, particularmente en el ámbito de las nuevas tecnologías, pero también trabajadores de atención a las personas cualificados que puedan satisfacer las necesidades de los mercados de trabajo y de una población europea en proceso de envejecimiento.

Si echamos un vistazo a los puestos de trabajo que están en declive, podemos identificar una destrucción de empleo más cíclica, por ejemplo en la construcción, y una pérdida de carácter más estructural en puestos de la Industria, pero también trabajos de administración y gestión en oficinas y servicios, trabajos cada vez más susceptibles de ser automatizados.

Estos empleos son los que se encuentran normalmente en la categoría de “sueldos medios”, en muchos casos, como los de administración y gestión, también están bien valorados en cuanto a la calidad en otras condiciones de trabajo. Un motivo de preocupación es si los trabajadores que pierdan su empleo en la fabricación o en los empleos administrativos podrán progresar hacia puestos de trabajo más cualificados y mejor remunerados, para los que hay demanda, o si será difícil encajar en ellos y tendrán que aceptar sueldos más bajos y trabajos menos calificados, para poder permanecer en el mercado laboral. El destino en una u otra dirección determinará sin duda sus puntos de vista sobre como el cambio, la globalización, o la integración europea están afectando a su calidad de vida y de trabajo.


No uno, sino varios mercados laborales: La segmentación persiste


Uno de los principales rasgos del mercado laboral en los últimos años es su segmentación e mercado se subdivide en mercados o segmentos claramente separados, con diferentes características de sus trabajadores y escasa movilidad o interconexión entre los distintos niveles.

Si ya hemos visto como distintos rasgos positivos se concentran en los mismos empleos, mejor remunerados, con crecientes oportunidades de empleo fijo a tiempo completo, así como mejor calidad en otros rasgos del empleo o mayor nivel educativo, c una cuestión clave es conocer hasta qué punto los individuos que ocupan los empleos menos favorables tienen la oportunidad de progresar profesionalmente hacia mejores empleos. Como se mencionó antes, no ha habido un aumento general en la proporción de empleos temporales en la UE. Sin embargo, una cuestión clave es saber hasta qué punto sirven como un paso intermedio hacia puestos de trabajo de mayor calidad.


Cuando las tasas de empleo temporal son altas pero los tránsitos a empleos fijos son bajos

Este gráfico muestra que en los países donde las tasas de empleo temporal son más altas, las transiciones desde un empleo temporal a fijo son más bajas. Polonia y España pueden ser los ejemplos más claros, pero también se evidencia en los Países Bajos o en Francia. Esto significa que, en la práctica, un elevado número de personas pueden quedarse estancadas en este tipo de empleos (o aún peor quedar desempleados) antes que avanzar profesionalmente hacia mejores y más seguros puestos de trabajo.

También encontramos una correlación entre la tasa de empleo temporal y la antigüedad en el empleo de los trabajadores fijos: cuanto mayor es la temporalidad en un país, mayor es la antigüedad en los contratos fijos. En otras palabras, a mercados más inestables para los temporales, mayor es la firmeza con que se aferran a sus puestos los empleados permanentes. Dos mundos paralelos.


Los retos de las nuevas formas de empleo


De cara al futuro, la situación no va a ser más sencilla. Hemos hablado de los cambios recientes, pero la realidad es que todavía hoy, la Encuesta Europea de Condiciones de Trabajo muestra que la gran mayoría de los trabajadores en Europa mantienen unas relaciones de trabajo estándar: el trabajo con contrato indefinido, a tiempo completo, con un horario regular, con un empleador claro que en general le apoya, en un centro de trabajo bien definido. Con las tendencias que hemos analizado esto está cambiando ligeramente, pero es que además están surgiendo nuevas formas de empleo, muy diferentes a las formas no-convencionales a las que estamos ya acostumbrados, como el trabajo a tiempo parcial o temporal.

Eurofound ha examinado estas nuevas formas de empleo; categorizándolas y estudiándolas, tanto las que son nuevas porque se separan de la relación tradicional empleador-empleado, como las que son nuevas porque asumen patrones distintos en lo que respecta al dónde, cuándo y en qué se trabaja. La conclusión es que ni todo en las nuevas formas de empleo es bueno, ni todo es malo. Algunas modalidades ofrecen más oportunidades en los mercados de trabajo, así como condiciones más adaptables para empleado y empleador. En otras, los riesgos son mayores que los aspectos positivos. Las cifras absolutas en estos nuevos empleos no son todavía muy altas. Sin embargo, lo que está claro es que el mercado de trabajo va a hacerse cada vez más variado y complejo. Y el riesgo de que la segmentación crezca en un mercado cada vez más heterogéneo es aún mayor, planteando desafíos no sólo para los individuos, sino para el funcionamiento y sostenibilidad de los sistemas de protección social.


Mercados laborales divididos, ciudadanía dividida, una Europa dividida


La polarización del Mercado de trabajo no es simplemente un tema para académicos o economistas. Algunos datos muestran que puede haber una situación de ganadores y perdedores en la reciente crisis y su gestión, en el proceso de integración Europea o, de forma más general, de globalización.

Hay muchos factores que pueden influir en el escepticismo de algunos sobre la integración Europea, reflejado en el voto a favor del Brexit pero también en la opinión pública de muchos otros países, o que pueden atraer hacia distintas formas de populismo. Algunos datos sugieren que la experiencia de aquellos que se sienten los perdedores de los cambios económicos y en el mercado de trabajo puede resultar determinante Muchos ciudadanos han visto desaparecer sus puestos de trabajo, en otro tiempo seguros y razonablemente pagados, y ven en riesgo las oportunidades reales para sus hijos. La frustración se acentúa cuando las posibilidades de ascenso social y progresión laboral se ven muy limitadas, entre otras razones, por la segmentación del mercado de trabajo. El creciente desencanto ante las instituciones públicas, , puede impulsar a que los ciudadanos que no ven una respuesta adecuada a estos problemas, terminen por buscar alternativas en otras promesas . Es por ello que las respuestas a estos desafíos del mercado laboral, son también claves para definir el futuro de la Unión Europea.

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