Comunicado de prensa -
Actuar en libertad y responsabilidad >>> En las últimas publicaciones de la revista ‹Stil› se desarrolla una concepción del karma más allá de la connotación moral de la ‹culpa›
Goetheanum, Dornach, Suiza, el 30 de enero de 2026
Los conceptos de reencarnación y karma viven en diversas culturas y religiones, incluidas las de las civilizaciones occidentales. El enfoque de Rudolf Steiner para esta temática fue contemplar la reencarnación y el karma desde el punto de vista del desarrollo humano, superando las concepciones de culpa y castigo por errores o ‹pecados› cometidos en una vida terrenal anterior.
Christiane Haid contrasta la concepción pasiva del karma como resultado de una culpa previa (o bien de un mérito previo) con una concepción diametralmente opuesta: «Sólo el pensamiento del Yo soberano puede enfrentarse responsablemente a las leyes espirituales y kármicas». Responsabilidad significa asumir como un reto el posible conocimiento sobre la propia vida pasada, y comprender los acontecimientos kármicos pasados como impulso para la actividad en la encarnación actual. Para Christiane Haid misma, esta perspectiva fue de ayuda para «aceptar ciertas situaciones que se producen en la vida». Alexander Schaumann circunscribe la misma perspectiva afirmando que no se trata de la cuestión de «quién, cuándo o dónde, sino en primer lugar de la cuestión de los motivos presentes en la propia biografía».
Christine Gruwez admite que cualquier delito tiene que tener consecuencias y que estas se manifiestan en las condiciones externas de la vida. Sin embargo, el cómo responder a ellas es una decisión individual nueva: «La lógica irrevocable del karma» se ve «combinada con la posibilidad del desarrollo de la persona»; es más: uno tiene la posibilidad de ayudar a otras personas – y eso abre «un nuevo capítulo en el destino»; Rudolf Steiner lo llamó un «acto de gracia». Jaap Sijmons retoma otra formulación de Rudolf Steiner: «Lo pasado nos impulsa inconscientemente a encuentros y situaciones: este es el karma lunar». Sin embargo, también existe el karma solar, es decir, la decisión consciente del ser humano sobre «cómo transformar las circunstancias concretas que se han producido (en la medida de las propias posibilidades y capacidades)»: «Sin una comprensión del karma solar, no es posible disolver las ‹ataduras del karma›.» Entendido así, el karma incluye también los factores de libertad y responsabilidad. Si la persona acepta el reto de seguir en un proceso de desarrollo, entonces, dice Alexander Schaumann, «no es el mero resultado de lo devenido y del pasado; más bien lo asume o lo transforma para el propio desarrollo».
Mechtild Oltmann amplía la visión desde la concepción del karma individual –«responsabilidad frente a los propios errores en el marco del autoconocimiento práctico»– y, pasando por la comprensión de «la constelación que uno mismo forma con otras personas», llega a la cuestión de hasta qué punto las acciones humanas tienen consecuencias para la Tierra. El lema aquí es «transformación, no evasión, con plena aceptación de las tareas en la Tierra», de manera que «el karma personal puede convertirse en un acontecimiento trascendental para el mundo».
Rudolf Steiner resumió el tema como sigue: «El karma no restringe la libertad del. Es precisamente por su libertad que el ser humano puede hacer cosas en cualquier momento que producen karma». Un karma que no tiene nada que ver con culpa, sino con relación y capacidad de actuar en libertad.
(3265 caracteres/Sebastian Jüngel; traducido por Michael Kranawetvogl)
Revista ‹Stil› (en alemán) Reinkarnation und Karma, número 4/2025, 80 páginas, 20 francos suizos, Sección de Literatura y Humanidades Web (en alemán)
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